Chipirones

Chipirones, deliciosos pero complicados. Las cosas como son, los chipirones son un ingrediente delicioso que combina bien con un montón de platos y que podemos preparar de mil maneras distintas, pero limpiarlos puede ser desastroso. La primera vez que ves un chipirón no sabes ni por donde meterle mano, o al menos eso nos paso a nosotros. Ojos, boca, tinta, carne… ¿Qué se come y qué no? Esa es la cuestión.

Si como a nosotros, esto os ha pasado alguna vez, o directamente nunca os habéis atrevido a trabajar con ellos, no os preocupéis. A continuación os vamos a contar que son los chipirones y como limpiarlos para que queden perfectos y deliciosos. Aunque al principio pueda parecer algo complicado, en realidad es muy sencillo, y una vez lo hayáis hecho 4 o 5 veces, ya dominaréis la técnica sin problema.

También os dejamos unas cuantas recetas deliciosas para que saquéis partido de esos chipirones bien limpitos y podáis sorprender a vuestros amigos y familiares. No les tengáis miedo a los chipirones, están de rechupete.

¿Qué son los chipirones?

Los chipirones son calamares. Así de sencillo. Lo que ocurre es que en el País Vasco se solía llamar txipirón al calamar de playa de pequeño tamaño y este nombre se fue extendiendo por toda la península adaptándose al chipirón que conocemos hoy. Entonces los chipirones son calamares de tamaño mediano o pequeño, mientras que el nombre de calamar se reserva solo a los calamares grandes.

¿Cómo limpiamos los chipirones?

  1. El chipirón tiene dos partes diferenciadas, la bolsa y la patas. Lo primero que haremos será agarrar la bolsa y tirar de las patas para que salgan las tripas y la bolsa de tinta del chipirón. Reservamos las patas para más adelante mientras seguimos con la bolsa.
  2. Apretamos bien la bolsa del chipirón para que expulse todo lo que pueda quedar dentro. Puede que salga mucho o puede que no salga casi nada. Lo siguiente será retirar la pluma. La pluma es muy fácil de identificar. Parece un trozo de plástico transparente que sale de la bolsa.
  3. Limpiamos bien la bolsa por dentro ayudándonos con los dedos o dándole la vuelta por completo, procurando que no quede nada.
  4. A continuación quitamos la piel de la bolsa del chipirón. Sale muy fácil, solo tenemos que tirar un poco de ella y se despega sin problema.
  5. Ahora que hemos terminado con la bolsa, nos ponemos con las patas. De aquí vamos a aprovechar los tentáculos. Para ello cortamos las patas por debajo del ojo, separando así los tentáculos de la cabeza. Entre los tentáculos está también el pico o boca del chipirón. Debemos deshacernos de ello cortándolo. Es una especie de bola blanca de pequeño tamaño, fácil de ver.
  6. Lavamos bien la bolsa y las patas con agua fría para eliminar cualquier resto que pudiera quedar y desechamos el resto, salvo la bolsa de tinta si la vamos a usar para cocinar. Ya están listos para cocinar.
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